Cuenta el EP [S], en su especial dedicado a los 25 años de los Premios Príncipe de Asturias, el motivo por el que el entonces Jefe de la Casa del Rey, general Sabino Fernández Campos y el propio Don Juan Carlos escribieron al unísono el primer discurso público del Heredero, pronunciado en 1981 en la entrega de los primeros Premios Príncipe de Asturias. Fue en tiempos de UCD, en tiempos de Transición inmediatamente posteriores al 23-F, el último, patético y triste intento de derrocar por la fuerza de las armas las libertades políticas en España.
Dice Sabino para este artículo publicado en octubre de 2006: "La clave era promover la monarquía. Y todo lo que se hiciera en ese sentido, y además a través del heredero, era positivo. La fundación [Príncipe de Asturias] era una forma de darle a conocer en el mundo entero. Y que en Asturias le considereran como algo propio. Y esas tradiciones son siempre muy convenientes..."
No me digan más, no lo necesito. Política pura y dura, con Corona de fondo. La Casa del Rey, liderada por un mago del asunto (Sabino Fernández Campo) desde 1981 hizo con los Premios Príncipe de Asturias comunicación política de altura. Como con tantas otras cosas desde entonces hasta ahora: la FAD, la Fundación Reina Sofía, y cuestiones menos públicas del Rey (las cuente Agamenón o su porquero), publicadas en artículos periodísticos o en libros con sombra de Sabino, en aquellos años de cuestionable relación entre Don Juan Carlos, Mario Conde, De la Rosa, Prado y Colón de Carvajal, y tantos otros.
Eso sí, política pura y dura con un proyecto a largo plazo cuyo objetivo primordial era (y sigue siendo en parte) la consolidación de la Monarquía en la España posfranquista. Sabino lo sabía: sin proyecto, no hay comunicación política que merezca la pena.
A otra asturiana, como Sabino, llamada Letizia le ha tocado tomar el relevo en ese proyecto hilvanado por el mejor y más maquivélico Jefe de la Casa del Rey que ha tenido la Monarquía contemporánea. El gap que ha habido entre ambos en La Zarzuela interesa poco. No importan los años, importan los principios.
Atentos, pues. Hace muy poco, la Princesa comenzó su vida pública propia, lo que los medios de comunicación llamaron "su propia agenda". Un consejo: si queréis saber de qué va la cosa, seguid a partir de ahora la agenda de Letizia y sus palabras. La Casa del Príncipe no necesita Jefe. Ya tiene a Letizia. Lo dice alguien que no es precisamente monárquico, que quizá peque de juancarlista y que, depende de los acontecimientos, se puede convertir al felipismo a través del letizismo. Princesa, en tu mano está.
Ten en cuenta, Princesa, que la consolidación de la Monarquía para muchos ciudadanos no sirve de nada si no trae consigo progreso, prosperidad de los más desamparados, libertad y reconciliación. No somos tus súbditos, por mucho que algunos se sientan como tales y no tengan pudor en seguir tus órdenes o las de tu real esposo. Somos tus iguales y te respetaremos siempre que obtengamos lo mismo a cambio. Doña Sofía ya ha habido una, no necesitamos otra. Fuera envaramientos, solo tus acciones te darán el "halo" señorial que algunos dicen que te falta. No te distancies, acércate. Princesa, te esperamos.
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