Teníamos dos posibilidades de estar en la final de la Final Four con el Barcelona y con el Tau, y ninguna se consiguió. Lo primero que hay que dejar dicho es que ambos equipos han realizado una competición europea digna de elogio. Al César lo que es del César.
Las dos semifinales fueron absolutamente distintas.
El Tau se encontró con un Maccabi digno de NBA. Los mejores entrenadores dicen que se juega como se entrena. Si esto es así -y yo lo creo- cómo deben entrenar los israelíes. ¿Israelíes? Bueno, el equipo de Tel Aviv en el que juegan un elenco de maravillosos jugadores estadounidenses, croatas e isarelíes. Este equipo, como muchos otros, no debería tener nacionalidad, y eso que han perdido este año al lituano Jasikevicius, el mejor base europeo. El Maccabi tiene un sujeto, Anthony Parker, que puede jugar de todo y todo lo hace bien. Además es capaz de gritar al rival, de acollonarlo, de subir el balón, de penetrar, de tirar de tres, de dos, en suspensión, en salida de bloqueo... Un lujo. Demasiado para un Tau sin bases y con Splitter en el dique seco desde demasiado pronto por lesión. Se salvó Scola, como siempre. Y Hansen, un tipo iusei blanco y rubio que salta como un canguro y cuyo mejor aspecto ofensivo es el tiro de tres. El Tau, un año más, tiene que ver quién se le va a la NBA y planificar la temporada que viene como un nuevo reto. Josean Querejeta es un experto en eso. ¡Aupa Baskonia!
El Barca fue otra historia. Se enfrentó a un rival simplón, sin un gran ritmo y consciente de que delante tenía a un gran equipo. Y no lo aprovechó. El final del tercer cuarto fue crucial. De tres puntos arriba a falta de un minuto a tres puntos abajo sobre la bocina. Qué momentos tan desaprovechados. Ivanovic es un gran entrenador, pero no puede tener en el campo como su prolongacióna un base como Williams . Tipo egoista y egotista, este Williams en un típico jugón al que le importa poco el conjunto. Bien es cierto que este año, digan lo que digan, el Barca solo tiene un figura, la Bomba Navarro, al que no se dio todo el juego que podría haber asumido. Además Basile, el italiano, creo que también puede aportar mucho más de los que hasta el momento ha hecho. Pero yo no soy el entrenador del Barcelona. Lo que sí sé es que han hecho bien en fichar a un NBA de 2,16 para final de la temporada española. Y es que, a pesar de que falte dirección del juego, entre los pivots Fucka no puede ser la clave del rebote, Marconato es poco más que un magnífico suplente, a Trías le falta cuerpo y al parecer no puede con la responsabilidad y Marc Gasol solo se parece a su hermano, por el momento, en la altura.
Yo, que en esto del baloncesto soy del Real Madrid, solo espero que ambos equipos lleguen demasiado cansados a los play-offs de la ACB en beneficio de mi equipo. Y es que Madrid, que tiene tres grandes estrellas -Bullock, Rakocevic y Malkovich en el banquillo- y algún que otro buen jugador -Felipe Reyes, Hervelle, Marko Tomas- anda tambaleante cual borracho, y este año no tiene a Herreros para que meta el triple imposible al final del partido. Así que tenemos que ser ventajistas. Los 3 dioses del basket -Larry Bird, Magic Johnson y Michael Jordan- me perdonen por querer jugar sucio.
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